El Buscad’or / Disparo por Pablo Guevara [Testimonio de Roger Santivañez]

Homenaje a Pablo Guevara en NYC con Roger Santiváñez, Zachary Payne y Odi Gonzáles

La noche del viernes 4 de Noviembre, en las instalaciones de la librería McNally Jackson, en el Soho, NYC, tuvo lugar una íntima celebración de la vida y la obra del poeta peruano Pablo Guevara (1930-2006).
Zachary Payne, Roger Santiváñez y Odi Gonzáles concurrieron para presentar la edición bilingue de ‘Hospital’.
El siguiente es el texto leído aquella noche por Roger Santiváñez y aquí se publica por una cortesía del poeta.
Se agradece. (Eduardo Corrales)
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CONOCI a Pablo Guevara en el taller de poesía de la Universidad de San Marcos hacia fines de los 70s. Pablo era el autor invitado de esa semana y se presentó con un morral repleto de poemas. Yo había leído en mi original Piura, costa norte del Perú, su libro ‘Hotel de Cuzco y otras provincias del Perú’ (INC. Lima , 1971) encontrado en uno de mis buceos en la librería Studium de la ciudad del estío. Eso había ocurrido en el verano de 1973 y su lectura me dejó marcado para siempre. Una dicción poundiana se apoderaba del verso, modernizando la expresión poética peruana: “ Mi país enrumba hacia Nacimiento y hacia Extremaunción / a la Gloria de las destrucciones en este Orden atormentado / Aunque hay niños que se arrojan enloquecidos y luchan por los valles / y los viejos dicen que se arrojarían prestos a despanzurrarse / por las inscripciones de sus arcos votivos “.  Por esa misma época leí ‘Kenacort y valium 10’ (HZ. Lima ,1970)  primer libro de Jorge Pimentel –cofundador junto a Juan Ramírez Ruíz del Movimiento Hora Zero- y en una de sus primeras páginas rezaba: ‘A Pablo Guevara y a su primer libro de poesia Hotel del Cuzco y otras provincias del Perú’ aludiendo a que dicho texto situababa una especie de nuevo nacimiento del gran poeta de la generación de 1950. Es decir, la dedicatoria no tomaba en cuenta “Retorno a la creatura” (Madrid, 1957) su primera obra y tampoco las siguientes: “Los habitantes” (La Rama Florida. Lima,1965) ‘Crónicas contra los bribones” (Milla Batres. Lima,  1967). Libros casi inhallables cuando yo me trasladé a Lima –desde mi natal Piura-  en 1975 a estudiar literatura en San Marcos.

Sin embargo encontré “Retorno a la creatura” en la biblioteca familiar de mi compañera de entonces la poeta Dalmacia Ruiz- Rosas, ejemplar con dedicatoria ológrafa de Pablo Guevara a los padres de Dalmacia, el pintor Alfredo Ruiz Rosas y la actriz brechtiana Dalmacia Samohod. Pues bien, allí me encontré con el famoso poema ‘Mi Padre, un zapatero’ y ‘Dos monarcas’, extraordinarios textos de los que yo había oído hablar a mis maestros del taller de poesía Marco Martos e Hildebrando Pérez. Luego conseguiría en librerias de Viejo por el cercado de Lima “Los habitantes” donde está el impactante poema ‘Los burgueses son bestias’ , y tambien ‘Crónicas contra los bribones’, con sus poemas de amor.

Aquella vez del Taller de Poesía Pablo Guevara leyó unos inéditos de sus libros ‘Mentadas de Madre’ y ‘Cosa de Blancos’ y luego para explicar su Arte Poética espetó: “El recipiente cultural poema ha estallado” aludiendo a la absoluta libertad conversacional con la que él había trabajado esos poemas, donde con pericia Pablo Guevara enhebraba una crítica socio-histórico-política a su discurso poético. La consigna lanzada por el poeta caló hondo en el espíritu de varios de los que presenciamos esa lectura.  Y nos dió base para la experimentación en el lenguaje con plenas alas de libertad y armadas –desde entonces- de una poderosa  antiretórica. Porque Pablo era el súmum de la creación viva, el espíritu más inquieto y buscador de la poesía peruana. Una cita del propio Pablo nos dará una idea cabal de lo que trato de decir. En la entrevista que le hizo Jaime Urco : “Sigo soñando siempre con una lengua de todos y no con una lengua exclusiva, entoncs el discurso perdiodístico, el discurso popular, las tradiciones orales,  las conversaciones, las interjecciones, los insultos forman parte, para mi, del lenguaje humano y no creo que haya un lenguaje poético. Creo que la poesía es una contínua transformación y por lo tanto en esa transformación  – o si tú quieres mutación constante – lo que hay es la lengua de todos y no mi lengua “ (En Lienzo # 7. Universida de Lima, 1987) .De allí que circa la admiración que le profesaron los poetas de Hora Zero (por ejemplo Enrique Verástegui escribió un poema- publicado en la revista ‘Azur’ de la Universidad Católica- hacia 1977, en el que desarrolla e intertextualiza los planteamientos de la sección ‘Lo que queríamos demostrar lqqd’ del texto ‘Apis blanco, civa rojo y Europa con los yankees encima’ perteneciente a Hotel del Cuzco); a partir deentonces –decía- Pablo Guevra se convirtió en una suerte de guru totémico para todas las generaciones posteriores.

Asi fue como con mis compañeros generacionales –José Antonio Mazzotti, Dalmacia Ruiz- Rosas, Rafael Dávila-Franco, Raúl Mendizábal, Julio Heredia- nos dedicábamos a visitarlo periódicamente en su casa de la avenida General Varela en Breña (la que había sido la casa de su mamá) y su campestre morada de Pachacamac.  Los bombazos de Sendero Luminoso oscurecían la casita de Breña y nosotros seguíamos conversando de poesía. Algo de ésto está testimoniado en el poema ‘Visión de Guevara’ de José Antonio Mazzotti, incluído en su primer título ‘Poemas no recogidos en libro’. En Pachacamac nos pásabamos el día entero y hasta la madrugada con sendas botellas de vino. El gran Pablo estrenaba sus poemas delante de nosotros, provenientes de libros en proceso ‘Casa de Padrastros’ y ‘Diente(s) de ajo’. Eran textos entrañables como  ‘Cosa de Blancos’, sobre la época del boom económico de Chimbote y el predominio del magnate Luis Banchero Rossi –a nivel mundial- con la explotación de la harina de pescado (que según últimas noticias no era sino la blanca y radiante cocaína) o aquel de Soledad Bravo una mujer trabajadora y empobrecida que –cuasi demente- encadenó a su menor hija a los barrotes de la cama de su cuarto en un callejón de los Barrios Altos de Lima; área del Cercado donde había nacido Pablo y nos contaba de la familia de su padre y Bazzetti y Forero y sus amigos en los alrededores de la Plaza Italia de los Barrios Altos, mientras flotaba en el aire la memoria de Pinglo y sus valses criollos: cito el arranque del emblemático poema ‘Mi padre’: “Tenía un gran taller. Era parte del orbe /Entre cueros y sueños y gritos y zarpazos / él cantaba y cantaba o se ahogaba en la vida / Con Forero y Arteche. Siempre Forero, siempre / con Bazetti y mi padre navegando en el patio / y el amable licor como un reino  sin fin”.

Después de muchos años de silencio, Pablo Guevara publicó finalizando el siglo XX su libro La Colisión formado por 5 volúmenes de poesía. Esta obra obtuvo el Premio Copé de Poesía de Lima y volvió a poner a la orden del día la excelente y rotunda expresión de nuestro querido Pablo. En el 2006  volví a Lima en las vacaciones de verano y encontré al extra-ordinario Pablo en la Feria Internacional del libro . Esto fue en el mes de julio y el poeta de ‘Los ecuestres’, estaba perfectamente bien. Cual no sería mi sorpresa al enterarme algo así como un mes después que estaba hospitalizado. Y aún no me repongo de la honda tristeza que me poseyó cuando en noviembre de aquel 2006 mi amado maestro y compinche de tantas conspiraciones poéticas pasó a la Gloria. Pero en ese interregno escribió el libro que hoy celebramos en versión bilingue de Zachary Payne, ’ Hospital’ , de donde leo estos versos como mi más emocionado homenaje: “ignoran los que llegan a esta inmensa ciudad que aquí tambien llegan como emigrantes…todos somos pasajeros de paso por la tierra…[al mundo nos lo prestan como una pelota por unos instantes y como un agiotista de torva mirada bien ladino cuenta y recuenta las horas minutos y segundos…de nada servirá presentarle nuestro más bello cuerpo o magníficas obras por hacer o terminar…el usurero dice basta y cobra al instante y punto…]”  Sabemos que te cobró entonces Pablo, pero tú le cobraste tambien, mejor dicho ganaste –con tu gran poesía- un lugar en la eternidad.

Soho, 4 de noviembre 2011

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