‘Las 7 salves de La Magdalena’ y ‘Nuestra Señora de Lexington’

“Mucha gente piensa en los mitos como cuentos, historias o convicciones que son necesariamente falsas. Yo veo los mitos como metáforas o símbolos a través de los cuales los humanos intentamos acercarnos a lo inexplicable”, sostiene la socióloga, compositora y cantante Raquel Z. Rivera, a propósito del álbum Las 7 salves de La Magdalena. ENTREVISTA DE EDUARDO CORRALES

ESCUCHE ‘Las 7 salves de La Magdalena’

Raquel Z. Rivera, la creadora de las ‘Las 7 salves…‘, dice mucho más aquí en Diversity Media.  Leamos:

“Yo creo en nada y en todo. Mi devoción por La Magdalena es intensa, pero no literal”.

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“A mi eso de que si ella [María Magdalena] era amante o esposa de Jesús ni me va ni me viene. Puede que sí haya sido. Puede que no haya sido. Esa parte del cuento no me interesa. No hace nada por mi”.

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“Algunas ceremonias de espiritismo puertorriqueño son en extremo parecidas a ceremonias de las 21 divisiones dominicanas. A veces los espiritistas, ya sea boricuas o dominicanos, cantan coritos pentecostales que adoptaron de los católicos carismáticos”.

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“Amalia Belcán es un nombre que usan algunos espiritistas para un ser o misterio cuya contraparte católica es María Magdalena. Me encantó la feliz coincidencia de que ese ser comparte su nombre con mi mamá. Me parece el nombre más hermoso del mundo: Amalia. En “La 7ma salve” le canto a “mi reina”: La Magdalena, Amalia Belcán y a la Amalia que me parió. “Mi reina” son tres y también sólo una”.

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“La Magdalena es lo que nosotras [Raquel Z. Rivera y la pintora Tanya Torres] necesitamos que ella sea. Por eso es Nuestra Señora de Lexington. También la hemos llamado Nuestra Señora de la Heterodoxia, porque nuestras canciones y pinturas ni se nutren de la ortodoxia ni quieren establecer una nueva ortodoxia. También la hemos llamado Nuestra Señora de la Ataraxia, en honor a ese maravilloso estado interno que La Magdalena representa: la paz”.

BACKSTAGE

“En 2006, yo tenía como 4 canciones para Magdalena escritas. Fue el pianista e ingeniero de sonido Desmar Guevara que me insistió y me insistió que grabáramos mis canciones en su estudio. Desmar es algo así como el padrino (o quizás partero) de esta producción.

Luego le pedí al cuatrista Alejandro Negrón que hiciera los arreglos de las canciones que estaban listas. Ese fue un proceso intenso y mágico de ver a mis composiciones transformarse a través del trabajo de otro artista.

La cantante Sandra García Rivera me acompañó en esa época temprana y grabó conmigo “Canción de La Magdalena”. Igualmente, para esa época me dieron su apoyo los percusionistas Juan Gutiérrez y Obanilú Iré Allende. La ayuda de Juan, en particular, fue muy importante porque se trata de un “veterano” de este tipo de música apoyando mi crecimiento artístico. Luego conocí a la cantante Catarina Dos Santos cuya experiencia y maravillosa voz le dieron el toque especial a los coros.

Luego conocí al guitarrista Yasser Tejeda, quien como arreglista y músico hizo realidad la salve dominicana que soñé. Hasta entonces, no conocía a nadie a quien podía pedirle que arreglara “La 7ma salve”. Y menos mal que esperé por Yasser.

Luego Yasser me conectó con los ingenieros de sonido Willian Alemán y Alberto Santamaría que depuraron y llevaron a otro nivel el sonido que ya habíamos grabado.

Fue ya en el proceso de mezcla con Willian que tuvimos un problema con una de las canciones que había arreglado Alejandro y había que grabarla otra vez. Alejandro se había mudado de la ciudad y no podía trabajar en esta nueva canción. Fue ahí que llamé al guitarrista y cuatrista Bryan Vargas quien hizo el arreglo de “Nuestra Señora de Lexington”. Trabajar con él fue tan maravilloso que le pedí que fuese el director musical del grupo. Y aceptó”.

Y, bueno, aquí estamos: felices y a punto de presentar el disco.

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