Traseros irritados: Mario Vargas Llosa sobre Max Mosley

El mundo del sexo, como saben todos los que se han dado el trabajo de leer a Freud y a la mejor literatura, es un abismo sin fondo por el que merodean toda clase de especímenes -algunos, bastante siniestros- y, en él, toda idea de normalidad es relativa y discutible. Lea más en El País

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